Casi nadie imagina la tensión con que desempeñan sus tareas: jornadas extendidas, horas sometidos al ruido ensordecedor de las máquinas, el calor que emana de las calderas, alturas, cables de alta tensión;
ellos y ellas luchan contra el cansancio, conscientes del compromiso contraído con el desarrollo de la provincia.
Suplen, con ingenio y sabiduría, piezas de repuesto deficitarias para que no se paren las termoeléctricas, y se imponen al bloqueo impuesto por Estados Unidos.
Consecuentes con esa máxima, hoy se empeñan en el cambio de la matriz energética, como muestra de su responsabilidad y compromiso con el bienestar de los santiagueros.
Nuevas luminarias fotovoltaicas
Por estos días, en diferentes arterias de la ciudad se labora en la instalación de luminarias fotovoltaicas, paso importante para contribuir al ahorro de portadores energéticos.
Este proyecto, no solo representa una alternativa ecológica y renovable, sino también una solución palpable para mitigar los efectos del déficit eléctrico en el alumbrado público.
Según información de la emisora provincial CMKC, el desarrollo de esta iniciativa marcha según lo previsto y ya se han materializado acciones en las principales vías. En un principio, estas modernas lámparas con paneles solares se están instalando en viales con gran tránsito vehicular y peatonal.
Ya se labora en la Avenida de Céspedes, Victoriano Garzón, Plaza de Marte y Ferreiro, se asegura además, que se extenderán paulatinamente al resto de los principales viales del territorio.
Vándalos atacan
Lamentablemente, las autoridades y trabajadores del sector eléctrico ya han reportado actos vandálicos y sustracción de algunos equipos, situación que atenta directamente contra la sociedad y frena el avance del proyecto.
Esas luminarias, según se dijo en diversos medios, representan horas de trabajo, esfuerzo económico, donativos solidarios y la esperanza de una ciudad mejor iluminada. Robar o dañarlos, es quitarle la
corriente al vecino, poner en riesgo la seguridad de quienes transitan por las calles.
Otro acto delictivo que se mantiene, a pesar de que ha cobrado vidas -casi siempre de jóvenes-, es el robo de aceite dieléctrico de los transformadores. Se sabe que la corriente en sí es muy peligrosa, y hasta
los especialistas deben cumplir estrictamente las normas de seguridad establecidas.
El afán de ganar dinero fácil, no puede llevar a algunos a sustraer el aceite dieléctrico de los transformadores poniendo en riesgo su vida, y dejando a comunidades enteras sin el servicio por varios días, pues
esos equipos son importados y aunque se reparan en el país, en ocasiones no se cuenta con las piezas, y se hace imposible su reposición con prontitud.
Quizás algunos recuerden que el pasado mes de abril, una persona perdió la vida y otra sufrió graves quemaduras que condujeron a su hospitalización, mientras intentaban sustraer el aceite de un banco de
transformadores en el municipio de Songo La Maya.
En esa ocasión se recuperaron 70 litros, pero las consecuencias fueron fatales para los implicados. El hecho, además, causó un disparo en la línea de 33kV, que dejó sin servicio a este municipio y al de Segundo
Frente.
El trágico incidente no es un hecho aislado, la tendencia va al incremento al punto de que, en la madrugada del 19 de julio, se volvió a repetir la historia: un joven de 22 años intentaba extraer el lubricante de un transformador en Versalles y al restablecerse el servicio tuvo severas quemaduras.
En estos momentos está hospitalizado sin peligro para la vida, según la Dirección General de Salud. A eso se suma la afectación al SEN y a varios sectores, con las consecuentes pérdidas económicas.
Es necesario que la población conozca que cuando se le extrae el aceite a los transformadores (producto que alarga su vida útil y su eficaz funcionamiento ya que actúa como aislante) puede que se mantengan funcionando entre dos y tres días hasta que se queman, provocando pérdidas económicas a la entidad y al servicio a la población.
La nuestra, es de las provincias donde están ocurriendo hechos de este tipo con mayor frecuencia.
Se imponen medidas de protección
La Empresa Eléctrica puso en práctica diversas medidas para custodiar esos equipos y accesorios que son de suma importancia para el desarrollo socioeconómico, entre las que figuran la contratación de custodios y cuidadores para las subestaciones, entre otras, que han reducido un tanto esos hechos.
No obstante, se impone el fortalecimiento de las relaciones entre el Ministerio del Interior y los órganos de Justicia para aplicar procesos penales con prontitud a los comisores de esos delitos.
De igual manera, queda claro que tales conductas tipifican entre las recogidas en el Código Penal vigente, el que señala que los receptadores pueden recibir de 15 a 30 años de privación de libertad; igual sucede contra los que cometen actos vandálicos y de sabotaje.