La situación se complica por la pasividad ciudadana frente a las medidas de control. Aunque brigadas de fumigación y abatización trabajan intensamente, muchos vecinos desechan el abate de los tanques o no eliminan criaderos en sus patios, lo que perpetúa el ciclo de infestación. “Fumigamos hoy una casa y la próxima semana vuelve a dar positivo”, lamentó el directivo, quien señaló que la falta de disciplina comunitaria es más peligrosa que la propia incidencia de la enfermedad.
El mosquito Aedes aegypti, principal transmisor, se caracteriza por su agresividad y hábitos diurnos. Se refugia en zonas oscuras y frescas dentro de las viviendas, picando a varios miembros de una misma familia y propagando rápidamente el virus. “Por eso vemos hogares completos infectados”, aseveró el Director General, quien recordó que el mosquito de medianoche no transmite estas enfermedades, sino el que actúa durante el día.
Ante el incumplimiento de medidas, las autoridades han anunciado un aumento en la aplicación de multas. Los decretos establecen sanciones cuando se detectan larvas en solares y viviendas, pues cada ciudadano es responsable de mantener sus espacios libres de criaderos. Además, se prohíbe la práctica de aplicar sueros en domicilios sin supervisión médica, ya que la deshidratación y complicaciones asociadas requieren atención hospitalaria.
El llamado final de la Dirección Municipal de Salud Pública es que la lucha contra el dengue y otros virus no puede recaer únicamente en las autoridades. La participación activa de la población mediante el autofocal familiar, la eliminación de basuras y depósitos de agua, y el cumplimiento de las medidas higiénico-sanitarias son esenciales para evitar una epidemia de consecuencias imprevisibles. “Es una tarea de todos, porque todos vivimos bajo esta amenaza constante”, concluyó Luis Félix.